
En la mayoría de los casos, la Baja Visión conlleva
una falta de seguridad a la hora de salir a la calle
por su barrio, desplazarse por lugares desconocidos,
coger un autobús o cruzar una calle.
Se puede mejorar la calidad de vida con una serie
de cursos prácticos que se pueden impartir en el entorno
en el que la persona se maneja enseñando técnicas
de orientación y movilidad para obtener esa independencia
y seguridad que necesita.