
El entrenamiento consiste en el aprendizaje de técnicas para el
mejor aprovechamiento del resto visual y la correcta utiización de
las ayudas prescritas.
En esta fase se ejercita al paciente en determinados hábitos necesarios
para el aprovechamiento de su resto visual. Asimismo, el uso de las
ayudas técnicas bajo la supervisión de un especialista facilitan
que estos instrumentos puedan ser manejados sin ninguna dificultad
por el paciente cuando éste tenga que valerse por sí mismo.
La fase del entrenamiento se completa habitualmente en cuatro sesiones
de una hora, aunque el plan de rehabilitación incluye
todas las sesiones que sean necesarias hasta lograr
que el paciente emplee con eficacia las ayudas
propuestas.
El entrenamiento es fundamental, ya que si no se usan correctamente
las ayudas, no se cumplirán los objetivos. En cambio,
los estudios demuestran que el 80% de los pacientes
que aprenden a utilizar las ayudas, las siguen
usando 2 años después de finalizar la rehabilitación.