Ángel
Barañano tenía 20 años cuando finalizó sus estudios
de Óptica y Optometría en la Universidad Complutense
de Madrid, donde años más tarde impartiría clases.
Apasionado por su profesión, decidió inscribirse a
todos los cursos de especialización que su tiempo
le permitía.
En 1985, empezó a trabajar en la ONCE como especialista
en baja visión. Allí vivió de cerca la situación de
las personas con graves limitaciones visuales, y entendió
que la resignación no tenía por qué ser la respuesta.
Merecía la pena trabajar para que esas personas pudieran
disponer de los medios adecuados para volver a disfrutar
de su vida y de sus aficiones.
Así fue como en 1986 Ángel fundó AVS Baja Visión,
la primera empresa española de esta especialidad,
con el objetivo de ofrecer a los profesionales la
formación y las ayudas necesarias para rehabilitar
la baja visión.
Fruto de su trato directo con personas con baja visión,
Ángel se dio cuenta que su mejora no pasaba sólo por
tener unos buenos instrumentos de ayuda visual, sino
que era preciso que dispusieran de una solución completa,
incluyendo el entrenamiento y la rehabilitación.
Y lo hizo realidad reuniendo en un Centro un equipo
multidisciplinario formado por Ópticos-optometristas,
Técnicos en Rehabilitación Básica, Técnicos en Rehabilitación
Visual y Terapeutas Ocupacionales. Ese centro se denominó
IDVB, Instituto de Deficiencias Visuales Barañano,
que pocos años después pasó a denominarse “Baja Visión
Ángel Barañano”, con una experiencia de más de 10.000
pacientes.
Ángel Barañano investigó minuciosamente los procesos
necesarios para que los pacientes de baja visión obtuvieran
los mejores resultados, logrando un protocolo, único
en el mundo, ya que el 90% de las personas con baja
visión consiguen mejorar *. Este grado de eficacia
hace que vengan personas de todas partes del mundo
para ser tratadas aquí, en los mayores centros de
Europa especializados en la baja visión.
* Premio Fundación Visión, sobre investigación en
baja visión (1993), con el título: “Estudio de las
ayudas prescritas en 1.000 pacientes con baja visión”